USO Y ABUSO DE INHIBIDORES DEL APETITO

febrero 5, 2009 at 10:00 pm

dietet_imagLa obesidad es una enfermedad crónica y debe ser tratada a largo plazo para promover y prevenir y sostener la pérdida de peso. Lastimosamente en nuestra sociedad, la obesidad es vista como resultado de falta de voluntad, debilidad o elección de un estilo de vida basado en comer mucho y hacer poco ejercicio. Es tiempo de que entendamos que las personas no eligen ser obesas, la obesidad es una enfermedad crónica no un estilo de vida.
Los medicamentos para bajar de peso no son balas mágicas, no pueden remplazar la dieta, ni hacerlo a uno físicamente más activo. El rol principal de los medicamentos es el de ayudar a algunas personas a permanecer en su plan de dieta y ejercicio.
El uso de inhibidores del apetito no está indicado para cualquier persona, puesto que los efectos colaterales pueden ser muy serios, por ejemplo la fenfluramina y dexfenfluramina pueden causar una enfermedad de las válvulas del corazón e incluso la muerte, razón por la cuál fue retirada del mercado. Sin embargo, en nuestro medio no solo se las elabora, sino que se las promueve entre los médicos.
Hay pocos estudios a largo plazo sobre la seguridad o efectividad de los inhibidores del apetito.
La combinación de más de un inhibidor del apetito, combinación con otros medicamentos para bajar de peso o con productos “naturales”, no son recomendables porque se desconoce si son seguros para la salud. En todo caso, los inhibidores del apetito deben ser usados solamente en personas con alto riesgo médico debido a su obesidad y nunca para pérdida de peso cosmética.
Los inhibidores del apetito más conocidos son: Defenfluramina, fenfluramina, dietilpropión, mazindol, fendimetrazina, fentermina y sibutramina.
Estos medicamentos actúan aumentando dos químicos cerebrales (serotonina y catecolaminas) que afectan al estado de animo y el apetito. La mayoría solo se pueden usar por corto tiempo, la sibutramina ha sido aprobada para uso prolongado en pacientes significativamente obesos.
Algunos antidepresivos se usan para perder peso, por ejemplo la fluoxetina, pero los estudios demuestran que el peso se recupera aún tomando el medicamento.
Las anfetaminas y sus derivados cercanos no se recomiendan para el tratamiento de la obesidad debido al riesgo potencial de abuso y dependencia.
Los beneficios del uso de inhibidores del apetito se ven más a corto plazo, pueden ayudar a disminuir la presión, colesterol, triglicéridos, y resistencia a la insulina(incapacidad del cuerpo para utilizar el azúcar). A largo plazo se necesitan más estudio.
Los riesgos que se tienen al usar inhibidores del apetito, aunque no sean anfetaminas, son el desarrollo de abuso y dependencia, también tolerancia o acostumbramiento, además la negativa de ver a la obesidad como una enfermedad crónica.
Los efectos colaterales varían de acuerdo al medicamento, si se usan los que afectan a las catecolaminas(fentermina, dietilpropión y mazindol) producen insomnio, nerviosismo y sensación de estar bien. La sibutramina que actúa sobre las catecolaminas y serotoninas puede producir presión alta y frecuencia cardiaca acelerada.
El médico antes de indicar inhibidores del apetito a una persona, primero realizará un examen clínico completo, además debe evaluar el grado de obesidad y la distribución de la grasa corporal.

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