LA CALIDAD HUMANA EN LA ATENCION DEL ENFERMO

noviembre 7, 2008 at 10:56 pm

fontanarrosa3Toda persona que se compadece de las desgracias de sus semejantes es una persona humana. El médico tiene la profesión ideal para convertirse en un ser humano compasivo puesto que es testigo permanente de la condición humana. Pero eso no es suficiente, ni siquiera siendo amable o teniendo un buen trato. Él medico debe tener el don de la sensibilidad y la abnegación.

Cuando el enfermo va al médico, está cargado de emociones, ansiedad, miedos y esperanzas, cuando ve en él medico una sonrisa se relaja. Muchas veces para el médico es tan importante estrechar la mano del paciente como examinarlo, ya que no solo los conocimientos tienen efectos en la salud del paciente sino el trato humano, de afecto, de confianza, de preocupación.

Muchos pacientes no cumplen adecuadamente su tratamiento o directamente no aceptan la prescripción o el consejo del médico cuando no están satisfechos con el trato recibido.

Las quejas principales de los pacientes con respecto a los médicos son porque no les dedican suficiente tiempo, porque se muestran poco amigables, porque no contestan a todas sus preguntas, porque no entienden lo que les explican o porque no los tratan con confianza.

Y es que se puede ser un gran profesional y humanamente dejar mucho que desear. La actividad del médico solo gana valor cuando está orientada a objetivos que valen más que su propio esfuerzo, porque si solo persigue su propio interés, se empequeñece y por brillante que sea en su oficio, su vida se torna banal.

Él medico que no tiene calidad humana, tiende a tratar al paciente con soberbia, menosprecia la esencia espiritual del ser humano, tiene insensibilidad al dolor y una relación médico-paciente despersonalizada.

Él medico humanista tiene a la bondad como cualidad primordial para buscar el bien del paciente en todo acto médico. Los conocimientos son de vital importancia, pero también se debe tener sabiduría para aplicar estos conocimientos junto con la sensibilidad humana y así ejercer la medicina con eficiencia. El médico que diariamente trata a seres humanos que se debaten entre la salud y la enfermedad, entre la vida y la muerte, debe ser conciente de la preparación que tiene y ser capaz de reconocer sus limitaciones, en caso necesario, debe estar dispuesto a consultar la opinión de otro colega o remitirle el paciente.

La tecnología de punta en medicina en nuestro país, a diferencia de otros países, es traída por inversiones privadas de los propios médicos, para después recuperar la inversión realizada mediante el costo de los estudios. Pero muchas veces estos costos son muy elevados, por ejemplo una tomografía o una resonancia magnética. De ese modo se proyecta una imagen profesional que a menudo es percibida como mercantilista, y carente de sensibilidad humana.

Por otro lado, las autoridades municipales y del estado han considerado a los hospitales públicos como un botín político, postergando la dotación de materiales y equipos necesarios para su funcionamiento, dando trabajos a personal no calificado, lo que ha llevado a los médicos a trabajar con limitaciones que hacen inviable una atención con calidad humana.

De igual modo las remuneraciones laborables atentan contra la dignidad del profesional de la salud, afectan negativamente su autoestima, motivación, expectativas de superación personal y el acceso a la capacitación continua.

La creación desmedida de facultades de medicina en todo el país, es uno de los factores estructurales de la deshumanización médica, ya que sobresaturan la oferta de profesionales médicos en el mercado de la salud.

La insensibilidad humana no es solamente propia de algunos médicos, también prevalece en todos los niveles de atención de los servicios de salud, sea administrativo, asistencial o de apoyo.

En Santa Cruz existen muchas instituciones que se dedican a ayudar al prójimo a través de la medicina y tienen el apoyo de muchísimos médicos que entregan su tiempo libre para aliviar las enfermedades de los más necesitados.

Los médicos que se entregan generosamente a su profesión, obtienen el respeto, reconocimiento y la gratitud de la comunidad, puesto que continúan siendo un paradigma de solidaridad humana.

El don de la humanidad es un arte de palabras y actitudes, por ejemplo, al considerar al enfermo un ser semejante a uno, cambia la actitud para tratarlo como él quisiera ser tratado.

Finalmente, el enfermo recuerda a todos, con su presencia, la fragilidad humana. Los médicos dan a los enfermos ánimos y apoyo en momentos de dolor, pero los enfermos se convierten muchas veces en maestros de la fortaleza por su actitud frente a los embates del sufrimiento físico y enseñan a los médicos lecciones inolvidables.

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Infección Intestinal VIAJAR ES ESTRESANTE


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